martes, mayo 01, 2007

Chichén Itzá

En marzo de 2003 me encontraba en la península de Yucatán, al sur de México. Tenía la intención de estar el 21 de aquel mes en Chichén Itzá, es decir para el equinoccio de primavera. Por diferentes motivos, ello no pudo ser posible, así que tuve que postergar mi visita hasta el día 25.

Aquella mañana junto a un contingente de turistas mayoritariamente norteamericano abordé un ómnibus en Playa del Carmen. Luego de algunos kilómetros realizamos nuestra primera escala en uno de los tantos "cenotes" que se encuentran en la región. Estos son pozos naturales que contienen agua.

Algunos, como el que visitamos, son de grandes dimensiones y hay que descender varios metros hasta llegar donde se encuentra el vital elemento. Es importante destacar que la península carece de agua corriente en la superficie, por lo que los cenotes fueron los únicos sitios donde el hombre podía obtenerla.

Siguiendo el recorrido, y luego de la obligada detención en los puestos de venta de recuerdos para los turistas, llegamos a Chichén Itzá que constituye una de las principales ciudades arqueológicas de México. Su nombre proviene de las palabras chi, boca, y chen, pozo, y significa la boca del pozo de los itzaes (grupo que ocupó la ciudad en el año 987).

Es realmente increíble poder recorrer el lugar. Entre los principales edificios que visitamos, a través de los numerosos "sacbé - oob" o caminos mayas que comunican a estos entre sí, se destacan:

La pirámide de Kukulkán o Castillo: La estructura más grande e importante. Kukulkán es la palabra maya usada para el dios tolteca Quetzalcoatl (Serpiente Emplumada). Sus escaleras rematan con dos cabezas de serpiente, mismas que parecen recobrar vida en cada equinoccio, cuando el sol proyecta sus rayos sobre el edificio formando triángulos de sombra que simulan el cuerpo del reptil bajando del templo a la tierra. El Castillo fue construido sobre una pirámide antigua.
Esta última se puede visitar a través de un túnel cuya entrada se encuentra a los pies de la escalera norte. Una vez adentro, el túnel sigue a un conjunto de escaleras empinadas que conducen a un templo pequeño que contiene una figura del dios Chac y un jaguar rojo.

El Caracol: Llamado así debido a una escalera circular en la torre. La importancia de esta torre de 12,5 m de alto, consiste en que tiene en la parte superior una cámara donde hay unas aberturas cuadradas que miran al exterior y fijan puntos de observación astronómica, una orientada al sur geográfico y por medio de las otras dos pueden observarse las sombras en el equinoccio de primavera y otoño.

La Tumba del Sumo Sacerdote: Pequeña pirámide, cuyo diseño es similar a la del Castillo. Un pozo llega desde el suelo del templo hasta cinco tumbas superpuestas y abajo de ellas hacia una profunda cripta tallada en la piedra subyacente a 15 metros debajo de la base.

El cuidado que se tomó para esconder la cripta primordial debajo de cinco tumbas que tenían menor importancia llevó a la especulación que el monumento entero era la tumba de un sumo sacerdote muy importante.

El Templo de los Guerreros: Es parte del "Complejo de las Mil Columnas". Los pilares una vez sostuvieron el techo del templo, el cual desapareció hace mucho tiempo.

El juego de pelota: El más grande de Mesoamérica. El inmenso campo de juego tiene 168 m. de largo, 70 m. de ancho, y los aros de anotación a la mitad de cada pared a una altura de 7 metros.

El Cenote Sagrado: En el que se han encontrado objetos de jade y cerámica e incluso esqueletos de seres humanos, especialmente de niños, que se ofrendaban al dios Chac.

No hace falta mencionar que uno que asombrado por la belleza de la arquitectura, por los conocimientos de astronomía y por todo el desarrollo cultural alcanzado. Pero debo confesar que el detalle que más me impresionó fue el siguiente:

Luego de estar toda la soleada y calurosa tarde visitando los edificios, que incluyó la infaltable subida al "Castillo" por una de sus 4 empinadas escaleras de 91 escalones (A propósito, para aquellos que le gustan los números, 91 x 4 da 364 y si le agregamos la plataforma superior, 365, es decir, la cantidad de días del calendario solar utilizados por los mayas.

Son varias las cifras con significado astronómico que se pueden obtener combinando diferentes elementos de la pirámide.), le pregunté a nuestra guía, que se enorgullecía de ser descendiente de los mayas como muchos de los habitantes de la región, como hacían para ir de una ciudad a otra de las tantas que había en la península por aquel entonces.

Observando mi pobre estado físico, totalmente transpirado y con una botella de agua mineral vacía en mi mano, me respondió con naturalidad: "Caminando". Y agregó: "Y la mayoría descalzos".
Carlos Alberto Iurchuk
La Plata – Argentina

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Nombre: Lucio
Ubicación: Resistencia, Chaco, Argentina

Tengo 56 años, soy pisciano y docente, me gusta la libertad mental y espiritual, aunque soy dependiente en cierta forma de mi entorno material.